lunes, 29 de abril de 2013

CASTRILLO DE LOS POLVAZARES (León)


Calle Real. Castrillo de los Polvazares (León)
Castrillo de los Polvazares, a 5 km de Astorga, es un enclave maravilloso para pasar una tarde o una mañana.

Esta localidad, perteneciente a la maragatería leonesa está considerado Conjunto Histórico-Artístico.

Acércate a Castrillo, deja el vehículo en el parking que hay habilitado a la entrada del pueblo y disponte a vivir una experiencia única e inolvidable.

Acercarse hasta Castrillo es retrotraerse al pasado.

Lleva ropa y calzado cómodo y paséate por las calles del pueblo saboreando el color y encanto de Castrillo. Recorre sus calles empedradas y fíjate en todas y cada una de sus puertas y ventanas, en sus formas y colores, e inúndate de la luz que irradian.

Para comer, nada mejor que un exquisito cocido maragato.

Cocido maragato (carne) en el Rte. Entrepiedras
Quien piense que se trata de un cocido como otro cualquiera yerra de medio a medio. Uno de los atractivos, y pecualiaridades, que tiene este plato es que se empieza por la carne y se termina por la sopa.Según la tradición, acabar con la sopa ayuda a limpiar el organismo y entonar la digestión.

Hay varios restaurantes en Castrillo, todos ubicados en las antiguas casas labriegas convertidas en restaurante. En todas comerás un cocido que no podrás olvidar y que te hará regresar para volver a degustar este famoso plato maragato.


Patio del Rte. Entrepiedras, en Castrillo de los Polvazares
Nosotros lo hicimos en el Entrepiedras, disfrutando de la comida y amabilidad de sus dueños. Al terminar, natillas caseras y nada mejor que un café de puchero y unos exquisitos chupitos caseros en el patio interior del restaurante, mientras parlamentas con tus acompañantes y te olvidas un poco del mundo y sus problemas.

Si lo deseas, podrás adquirir allí mismo legumbres (los exquisitos garbanzos), miel, chocolate de Astorga ... y otras delicattessen que te harán perder el sentido.

De regreso, haz una parada en Astorga. Esta ciudad de la que os hablaré en otra ocasión, también merece una visita. Vamos a dejarlo para otra ocasión.

Que disfrutéis del cocido maragato. 




domingo, 28 de abril de 2013

BRÚJULAS QUE BUSCAN SONRISAS PERDIDAS

Mi primera novela de Albert Espinosa, pero ya puedo afirmar que no será la última. Te atrapa desde el primer momento. Escrita de manera fluida y maravillosa narra la historia de una vida, de los eternos desencuentros de los hijos con los padres. Del amor querido y desconocido. De lo que somos capaces de dar cuando, por fin, nos encontramos con nosotros mismos.

A lo largo de la novela Espinosa nos regala frases inteligentes, trascendentales, que marcan momentos de reflexión:

Odiar tiene tan poco sentido...

Nunca dejaré de buscar mi archipiélago de sinceridad… ¿Quieres formar parte de él? «Jamás nos mentiremos… Escúchame bien, eso implica algo más que ser sincero… En este mundo mucha gente es falsa… Las mentiras te rodean… Saber que existe un archipiélago de personas que siempre te dirán la verdad vale mucho… Quiero que formes parte de mi archipiélago de sinceridad…» «Saber que puedes confiar en la otra persona, que nunca te mentirá, que siempre te dirá la verdad cuando se lo pidas, no tiene precio… Te hace sentir fuerte, muy poderoso…» «Y es que la verdad mueve mundos… La verdad te hace sentir feliz… La verdad creo que es lo único que importa…»

Sonrisas escondidas en puños. Amor incondicional. Belleza a lo largo de toda la obra. Brújulas que buscan sonrisas. Odios que arrastran vidas. Vidas que buscan

Probablemente volveré a leerlo. Creo que es una obra que no merece una sola lectura. Hay que saborearla despacio y leerla a sorbos cortos. A lo mejor, también te cambia la vida.


viernes, 26 de abril de 2013

Vive como puedas, de Joaquín Berges

¿Que se esconde detrás de una nariz de payaso?

Podríamos hablar de risas, alegrías, humor, payasadas ... y olvidamos que, siempre, se esconde el HOMBRE, o la mujer, según género.

Vive como puedas es una obra sabia que analiza cómo acometer con cierta dosis de humor los sinsentidos de la vida. Amor, desamor, hijos (legítimos e ilegitimos), amantes y amados, payasos de naríz y, simplemente, payasos... Todos tienen cabida en esta obra que te hará sonreír, reír, llorar de risa y llorar de pena pero, sobre todo, te hará pensar.

Personajes un tanto estrambóticos que se enfrentan a una realidad dificilmente asumible.

No he podido evitar que me recuerde ciertas situaciones análogas que, estoy segura, vivimos cada día. Alguien dijo una vez (lo siento, pero no recuerdo quién): "... lo que más he hechado de menos han sido sus llamadas de teléfono..." refiriéndose a la pérdida de su madre. Esta novela me ha traído inevitablemente ese recuerdo, esa dependencia que generamos los hijos con respecto a los padres a través de un elemento tan impersonal como facilitador de la personalización, el teléfono. Muchas veces me sorprendo pensando que cuando a mí me llegue ese momento efectivamente será algo que hecharé tremendamente de menos.

Una madre absorvente para la que nunca serás el mejor, pero para la que eres su mejor opción. Unos hijos que te ven lo suficentemente viejo como para no compartir contigo sus problemas e inquietudes.

Y el amor, ese amor primero que lo fue todo, que lo es todo, aunque ya no comparta contigo ni mesa ni cama, pero por el que lo dejas todo, absolutamente todo, para cumplir aquella promesa que hiciste pensando que la vida era eterna y jamás nadie te pediría su cumplimiento.

Una novela bella, fresca, que merece la pena leer y que, contrariamente a lo que pueda sugerir su título, no es en absoluto banal.

martes, 16 de abril de 2013

EL SUEÑO DE LA LUZ

Catedral de León con la
 iluminación nocturna
 Son las 11 de la noche. Es hora de salir de casa y dirigirse a la catedral para vivir El Sueño de la Luz. A las 11:30 la guía nos recibe y nos explica en qué va a consistir la visita.

Subiremos a la vidrieras y las podremos contemplar, desde el interior, a menos de un metro de distancia. Un lujo. 

Pero, además, tendremos el privilegio de maravillarnos con el espectáculo que las vidrieras ofrecen al mostrar todo su esplendor gracias a la iluminación externa de la catedral. Algo que sólo en El sueño de la luz es posible.

Habituados a ver las vidrieras desde el interior, y desde abajo, en la catedral, durante el día, con la única iluminación de la luz solar, si ya de por sí resultan sorprendentes en esa circunstancia, la impresión que se recibe cuando, finalmente, accedemos a la parte superior de la catedral y desembocamos directamente al lado de las vidrieras,no es fácilmente descriptible.
Vidriera nocturna desde el interior
de la catedral de León

Todo su esplendor, su luz, su color, su arte... se nos muestran ahí, al alcance de la mano. Sientes la tentación de alargar el brazo, extender los dedos y tocarlas, pero no es posible. Y mucho menos aconsejable. Un patrimonio como este no puede ser dañado por el capricho insensato de tantos y tantos visitantes que pensarán que con ese acto se llevan un poquito de ese sueño de luz.

La catedral se encuentra a oscuras. Tan sólo iluminada por el reflejo que la luz exterior de su iluminación produce en las vidrieras. El ambiente es impresionante. La belleza tanta que, pese a ser muchos, todos guardamos un silencio reverencial, aún cuando nadie nos ha pedido que sellemos nuestros labios.

Inmortalizamos el espectáculo mientras la guia nos va explicando el devenir de la catedral. 

Van a ser las 12, informa. La iluminación nocturna de la catedral se apagará a las 12 en punto. Prepárense para estar dentro de la catedral con la única luz de la calle que las vidrieras dejan pasar, sin ningún otro aditamento.

Interior de la catedral iluminado
A las 12 en punto, la luz externa se apaga. Nosotros, en el interior, adaptamos nuestras pupilas a la luz ambiente, tenue, muy tenue, pero pese a todo, no reina en el interior la oscuridad absoluta. La belleza de las vidrieras no se pierde. Cambia, eso sí, pierde la espectacularidad de la que las dotan la artificialidad de la luz exterior, pero se mantiene íntegra su belleza. Pienso por un momento lo que sería permanecer dentro de la catedral durante la noche con esta luz, incluso más reducida.

Tras unos minutos, se enciende la iluminación interior y, de nuevo, la catedral y las vidrieras adquieren una nueva dimensión, de nuevo distinta, de nuevo hermosa.

Interior iluminado
El juego de luces y contraluces resalta ahora las formas arquitectónicas, las columnas, los arcos ... las cunas de las vidrieras, que las contienen delicadamente. Las líneas muestran la magnificencia de la construcción, el color de la piedra, la elegancia y el estilo de las formas, armónicamente ensambladas unas con otras.

No sabría decir que momento es el más bello, el más íntimo. Todos los igualmente hermosos, cada uno en su forma, pero lo que sí es cierto es que El Sueño de la Luz nos acuna, nos duerme y nos despierta y nos permite volar a otros mundos, otros tiempos, dentro de un mismo espacio.






lunes, 1 de abril de 2013

CINCUENTA SOMBRAS DE GREY

Bueno, pues ya lo he leído. Hace días, la verdad, pero no me decidía a poner el comentario. Dudaba si seré yo la rara o es que últimamente cualquier cosa vale en la literatura que nos venden.

Lo he terminado, eso sí. Pero no porque sea una obra que te enganche y necesites conocer desesperadamente el final. La acabé porque soy incapaz de dejar un libro a medias. Igual que leeré los restantes. Porque me los han regalado y también soy incapaz de tener un libro en casa que no haya sido sometido a lectura.

A lo que vamos. Si tuviera que comprarlo, ya os adelanto que no lo haría. Me ha parecido insulso y bastante mal escrito. Aún sigo indagando porqué algunos lo comparan con Drácula de Bran Stocker. Ya quisiera E.L. James tener tanta altura.

No entiendo cómo puede ser un éxito de ventas entre el género femenino. O las mujeres somos estúpidas o no hemos avanzado nada a pesar de las políticas de igualdad y no violencia. Un libro que basa su éxito en las relacionas sadomasoquistas propiciadas por el protagonista y a las que accede su pareja (chica pura, casta, inocente , virgen, ñoña e insegura hasta la saciedad) en aras del amor, debería hacernos pensar en la razón por la que tantas mujeres no denuncian la violencia y se convierten en consentidoras.

La hipocresía de la sociedad. La hipocresía de la mujer.

Claro, que la pareja de las mujeres maltratadas no será el superatractivo R. Grey, tan forrado de dolares que insulta pensar lo que gana en una hora. Por supuesto, tampoco su pareja estará revestida de ese halo de casi beatífica santidad con el que la autora nos muestra a Grey y hace que casi olvides que lo que le gusta es el maso.

Ah, olvidaba que es que ella consiente y que él sólo llega hasta "su" límite del dolor. Cada uno es libre de elegir el sexo que desee, pero que estas paginas se hayan convertido en un éxito de ventas y, a lo que se ve, en un futuro éxito cinematográfico, puede que refleje bastante bien el vacío de la sociedad en la que nos movemos.

Si las campañas de "no violencia de género" se trucaran en campañas de "por amor, resiste", seguramente todas las mujeres, y muchos hombres, alzaríamos la voz porque considerarlo un insulto. Pero en Cincuenta sombras bailamos al lado contrario. Hipócritas.

Acabé harta de "la diosa que llevo dentro", del "controlador", del "no te muerdas el labio" y otras expresiones que además de repetitivas resultan totalmente ñoñas encuadradas en el duro contexto que se pretende.

Desde mi punto de vista, esta novela ni siquiera se encuadra dentro del género de "literatura erótica", en el que hay muy buenas y excelentes obras, e incluirlo dentro del mismo por el único hecho de que se llenan más de 300 paginas hablando de sexo,de manera repetitiva, previsible y sin más aliciente que el hablar de sexo, no le hace ningún favor a un género literario con personalidad propia.